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Lecturas obligatorias: ¿instructivas o perjudiciales?

Por Antía Suárez Vilas de https://www.antiasreadings.com/

Si este artículo fuese un anuncio de pasta de dientes… 9 de cada 10 personas estarían en contra de las lecturas obligatorias.
Puede que me esté equivocando, pero estoy segura de que un gran porcentaje de los estudiantes españoles no estaban a favor de las lecturas obligatorias en el
instituto.
Durante de la cuarentena muchas personas han decidido sumergirse en la literatura como vía de escape a la situación que estábamos viviendo.
Personas que igual no leían ni una media de cinco/diez libros al año, se han propuesto ponerse a leer toda aquella pila de libros pendientes que llevan
acumulando desde hace años. La pregunta es: ¿hubiesen hecho lo mismo si alguien les hubiese obligado?

Bueno, la verdad es que es una pregunta bastante ambigua, ya que si no hubiese sido por la cuarentena, muchas personas hubiesen ocupado su ocio de otra manera. Así que podríamos decir que la cuarentena les ha obligado de alguna forma a ocupar su tiempo libre con algo que no sea Netflix o el móvil. Sin embargo, si hablamos de la época de la E.S.O. o de Bachillerato, o
la C.O.U. para nuestros lectores más mayores, todos recordaremos perfectamente como ese «fatídico» día en el que nuestra profesora de Lengua y literatura española nos puso como lectura obligatoria El Quijote o La celestina. La cara de los alumnos seguramente la recordaréis
como un poema, un par de ojos poniéndose en blanco, un suspiro largo, un «jopetas», y muy ocasionalmente, una cara de entusiasmo.

De hecho, estas personas que se alegraban de tener que leer algo, es porque ya estaba entre sus aficiones comunes, y el resto de alumnos los solían tildar de chapón o friki. Aunque al final este tipo de personas son las que disfrutaban de todas las ventajas que una lectura les podría ofrecer.
El lado negativo de este tipo de lecturas es que al fin y al cabo eran impuestas por nuestros docentes. Y sí, utilizo el verbo imponer porque eso era para lo que estaban predestinadas. No para conocer nuestra literatura, no para que disfrutemos de la lectura. Si no para examinarnos de ella.
El placer que ofrece una lectura se relega a un segundo plano cuando su principal propósito es que te examines para poder alcanzar una buena nota en la evaluación final. Conseguir que un estudiante lea por placer es lo último que aportan las lecturas obligatorias. Pero ¡ojo!, desde mi punto de vista no creo que las lecturas obligatorias sean un despropósito, sino que están mal focalizadas. Si queremos que un alumno lea algo, démosle primero motivos para hacerlo. Que tanto su vocabulario como su comprensión lectora vayan a mejorar, para ellos será lo último que tengan en cuenta. Los alumnos ven una lectura de instituto como un objetivo para subir nota, no para su propio deleite. Lo más plausible es que si a un adolescente le ofreces literatura juvenil la cogerá con más ansia que un libro del Siglo XVII. Nuestros docentes son filólogos, y lo más lógico es que pretendan que nos interesemos por la cultura literaria de nuestro país. Spoiler: ellos también tuvieron que leerse El Quijote entero y La celestina para poder sacarse la carrera.
No estoy diciendo que debamos olvidar a los grandes autores españoles, y mucho menos dejar de leerlos. Tienen que seguir leyéndose, pero también tenemos que presentarlos de una forma más entretenida al público juvenil para que también se interesen por los clásicos. Hay mil y una formas de que un niño consiga leer sin tener que obligarlo. Cuando sabes que te vas a examinar de algo, el interés lúdico se pierde por completo. Puede que un 0.5 más en tu nota te motive a leer, pero el interés propio también lo hace.

Si consiguiésemos que la literatura juvenil entrase de lleno en los
institutos, probablemente muchos más niños se interesen por la lectura.
Que los clásicos y lo actual convivan sin excluirse sería una mejor opción.

1 reply »

  1. Actualizar los clasicos a versiones mas atractivas para los jovenes de ahora es tambien una manera de conquistarlos.
    Ejemplo de ello es la version en historieta del Quijote ilustrada por Cucho Cuño, son varios tomos y no resulta pesada, ademas a que chico no le encantan las historietas?
    Hay que buscar medios para conquistar lectores.
    La lectura obligatoria solo causa rechazo.

    Me gusta

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